lunes, 30 de junio de 2025

Ensayos UNIDAD 3

 

Conformidad, Obediencia y Control Social en la Psicología Social

La conformidad y la obediencia, junto con los mecanismos de control social que regulan el comportamiento, son fenómenos a los cuales la Psicología Social le ha dedicado una parte de su estudio. Estos conceptos, a pesar de ser diferentes, están conectados y juntos revelan como los miembros de una sociedad modifican sus acciones, opiniones y percepciones, bajo la influencia de autoridades. Mediante experimentos y teorías planteadas, se ha podido establecer que dichos sucesos son esenciales y detonantes, tanto para la cohesión, como la coerción social.

La conformidad se define como el cambio que realiza un individuo de su conducta y formas de pensar, sin necesidad de una presión explícita, ya sea por un deseo de pertenencia o por considerar que el grupo tiene la razón. Solomon Asch, mediante un experimento logró explicar este fenómeno a través de la influencia informacional (creencia) y normativa (pertenencia), así como también el grado del mismo, el cual depende de factores como el tamaño del grupo, el estatus individual o la unanimidad. No obstante, este fenómeno no es universal y esto se demuestra a partir de estudios transculturales y con enfoque de género, los cuales evidencian diferencias significativas entre una comunidad y otra, lo que sugiere que la conformidad no es algo innato, sino algo que surge a partir de variables culturales y sociales.

Por otro lado, la obediencia implica la sumisión de un individuo ante las ordenes provenientes de alguna autoridad. En este caso, Milgram, a través de un controvertido experimento demostró como una persona, a causa de la presión de un superior, es capaz de llevar a cabo cualquier actividad, por más siniestra que sea. Además de como la proximidad física a una posible víctima de su acción y la presencia de algún par rebelde, afectan el nivel de obediencia. Asimismo, habla del actuar humano bajo dos estados psicológicos, el de la autonomía (conciencia) y el del agente (autoridad), que también influyen en el grado de obediencia.

Dentro de estos temas, surge el control social como un sistema que abarca normas y estrategias para el mantenimiento del orden social, y el cual se presenta de dos formas. El primero es de manera formal, a través de leyes e instituciones, que de cierta manera es coercitivo pues implica sanciones explícitas. Y el segundo es el informal, el que, por medio de la familia, la escuela o la religión moldea las conductas. No obstante, algunos críticos, consideran a este proceso como una herramienta de poder que contribuye a la marginación de ciertos grupos para beneficiar a las élites.

En síntesis, la conformidad y la obediencia son fenómenos necesarios para la estabilidad social, pero cuando no se sustentan en la coerción o la desindividualización. Los experimentos de Milgram y Asch, demuestran la facilidad con la que las personas renuncian a su forma de ser y pensar, ya sea por presión grupal o autoridad ciega. Por otro lado, el control social al ser otro elemento que promueve la homeostasis social, también puede resultar instrumentalizados por estructuras dominantes. En fin, comprender estos tres fundamentos, permite fomentar una sociedad que equilibre el orden social con su pensamiento crítico, donde actúen con responsabilidad ética, pero también desafíen normas injustas.

 


Persuasión, Economía Digital y Control Social en la Era de los Algoritmos

La persuasión se define como el arte de influir en una persona actitudes y comportamiento a través de mensajes estratégicos. Dicho fenómeno ha evolucionado desde la retórica clásica hasta convertirse en un pilar fundamental para la economía digital y el control social contemporáneo. En un mundo dominado por los algoritmos y la big data, los mecanismos de persuasión no solo moldean las decisiones individuales, sino también, transforman las dinámicas de poder y vigilancia.

La persuasión ha sido un sistema estudiado desde la antigüedad, pero es gracias a la psicología social que se logra esclarecer sus mecanismos cognitivos. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hovland demostró que el cambio de actitudes no se da de manera espontánea, sino que requiere de una previa alteración a las creencias del individuo mediante mensajes convincentes. Posterior a esto, surgen modelos a partir de la teoría de la persuasión, que revelan la existencia de dos rutas de influencia sobre los seres vivos, la central (análisis racional) y la periférica (análisis superficial). Hallazgo que, de manea subsiguiente, Cialdini sintetizó en seis principios universales: autoridad, reciprocidad, escasez, consenso, consistencia y gusto, los cuales son explotados en esta era nueva digital por la publicidad y el marketing para impulsar compras en diferentes plataformas.

Como se mencionó, esta nueva era digital, o mejor dicho revolución digital, ha convertido a la persuasión en su principal herramienta de control con los usuarios, tomando principalmente sus datos personales. A esta situación, Zuboff la describe como el capitalismo de vigilancia, en el que las grandes tecnológicas, monetizan la información personal mediante algoritmos que predicen (manipulan) comportamientos por medio de un sistema de recompensa variable que desencadena la liberación de dopamina y, por lo tanto, que crea una adicción a esa recompensa, las notificaciones. Un ejemplo claro de esto es la personalización de los contenidos, donde los algoritmos de redes como TikTok o YouTube, refuerzan al aumento de minutos en sus plataformas, a través de la exposición de videos relacionados con las preferencias del usuario. A pesar de, es importante mencionar, que esta circunstancia ha traído como resultado una brecha digital, en la que las personas que no acceden a la tecnología quedan excluidas de oportunidades sociales e, incluso, laborales.

 A nivel político, la persuasión, también es algo que se ha instrumentalizado para construir realidades mediáticas, en donde el éxito de una campaña electoral depende de estrategias de marketing, como los ataques personalizados por redes sociales, la socialización abierta de temas importante debatidos o la sustitución de ideologías por eslóganes sencillos. Este enfoque, aunque efectivo para usuario digitales, fomenta la polarización con los no digitales y pone la imagen de una campaña por encima de su proyecto.

Entonces, como se puede evidenciar, los algoritmos no solo persuaden, sino también ejercen control social, silenciando voces, y al ser los que controlan la información, alterar la percepción de la realidad.

En conclusión, la era digital es un arma de doble filo, que por un lado puede facilitar la personalización de los servicios, por otro, amenaza la autonomía personal y la privacidad. Es debido a esto que se recomienda que las personas reciban una educación sustentada en el pensamiento crítico, establezcan límites para el acceso de sus datos personales, exijan algoritmos transparentes y promuevan alternativas tecnológicas como el software libre. En este nuevo paradigma, las personas son el producto y la persuasión, una nueva forma de control social, que, de no ser manejada con detenimiento, puede desencadenar una sociedad poco analista.

 

 

 La Agresión Humana: Un Análisis Multidimensional desde la Fisiología, Cognición y Aprendizaje Social

La agresión humana es un complejo fenómeno que ha sido abordado desde múltiples perspectivas científicas, como la fisiología, la cognición y las teorías del aprendizaje social. Aunque tradicionalmente esta se ha asociado con la violencia física, realmente se manifiesta desde conductas de baja intensidad, como la incivilidad, hasta actos extremos, como herir a otros. El siguiente ensayo explora las bases biológicas, sociales y cognitivas de la agresión, además de cómo se denota en contextos modernos, como los videojuegos, y propone estrategias basadas en evidencia para su prevención.

De manera general, la agresión se define como un comportamiento conducido por la intensión de generar daño, ya sea físico, emocional o psicológico. Pormenorizadamente, múltiples disciplinas ofrecen explicaciones sobre este fenómeno.

Desde la perspectiva fisiológica, Miles y Carey, a partir de un estudio con gemelos, sugieren que hasta el 50% de la variabilidad de conductas agresivas tienen como origen factores hereditarios. Algunas estructuras cerebrales, como la amígdala y el hipotálamo, involucradas en las respuestas de ataque o huida, así como neurotransmisores, como la serotonina que regulan su inhibición, algunas veces no se encuentra un funcionamiento óptimo, lo que desencadena respuestas poco adaptativas. Dichos antecedentes, son coherentes con la existencia del síndrome de Lesch-Nyhan, que responsabiliza a las deficiencias enzimáticas de las conductas agresivas de un individuo.

Desde la perspectiva cognitiva, la agresión se atribuye a déficits en funciones ejecutivas, tales como la autorregulación y la evaluación de consecuencias, que invitan a reacciones impulsivas. Asimismo, la teoría del modelo general de agresión propuesta por Anderson y Bushman, postula que la agresión surge de la interacción de numerosos factores situaciones, como una provocación, y cognitivos, como una interpretación distorsionada de un estímulo.

Desde la perspectiva del aprendizaje social, Bandura demostró que la agresión puede aprenderse mediante la observación y las recompensas, lo que se ajusta a estudios actuales sobre como situaciones de violencias transmitidas a través de medio de comunicación, aumenta la probabilidad de existencia de pensamientos agresivos, especialmente en niños. Buss, por otro lado, habla también que, en el contexto social, la frustración y la falta de oportunidades refuerzan conductas agresivas como una forma de adaptación ante el rechazo.

En esta era digital de la actualidad, existe una nueva forma, que, como los medios de comunicación, expone a las personas a situaciones de violencia, los videojuegos. Algunas teorías críticas, específicamente la GAM, sugiere que los juegos con crónicas crueles, activan cogniciones y actitudes agresivas de manera implícita. No obstante, el modelo catalizador de Ferguson, argumenta que la agresión proviene de predisposiciones genética y el estrés ambiental, no de los juegos. Debido a diversas situaciones de tiroteos, en algunos países, y en sí, múltiples situaciones de agresión que tienden a ser vistas en videojuegos y han sido traídas a la vida real, constatan la implicación de los juegos en situaciones de violencia.

Para estas situaciones de agresión, las cuales han causado 1.5 millones de muertes, la OMS, destaca siete estrategias claves para reducirlas. La primera, es establecer relaciones parentales positivas, en las que primen la crianza con respeto. La segunda, es la educación en habilidades socioemocionales como la empatía y la resolución de conflicto de manera civilizada. La tercera, es el control de sustancias, pues las mismas, según un estudio realizado en Australia, son las responsables de al menos el 50% de situaciones de violencia, como los homicidios o suicidios. La cuarta, es la equidad de género, en la que se desafíen normas culturales que perpetúan la violencia hacia grupos minoritarios. Y finalmente, el cambio en normas sociales, a partir de campañas que combatan los estereotipos violentos.

En síntesis, la agresión es un fenómeno multifactorial en el que actúan factores biológicos, cognitivos y ambientales. Las teorías como la GAM enfatizan el rol de los estímulos externos y otras las predisposiciones internas. En fin, la evidencia lo que sí demuestra directamente, es que es importante la intervención temprana y estructural para mitigar el surgimiento de conductas agresivas. Y en un mundo, donde la violencia prima, integrar estrategias en políticas públicas para manejar estas situaciones indeseables, es urgente.

 

 

 La Influencia del Liderazgo y la Cohesión Grupal en la Dinámica de los Grupos

Los grupos son unidades fundamentales para la estructura social y organizacional, en la que la interacción entre sus miembros define la eficacia y la capacidad de los mismos para alcanzar objetivos en común. Este ensayo

Un grupo se define como un conjunto de personas que dependen el uno del otro y que se relacionan para alcanzar alguna meta compartida. Para Riviére, los grupos se administran de manera eficiente a través de la comunicación y estructuras sociales, las cuales determinan los roles de cada uno de sus miembros y las tareas explícitas o implícitas que deben cumplir. Kotler complemente esta idea, estableciendo mecanismos que facilitan la comunicación eficaz, pero que también limitan la diversidad de ideas de los seres humanos, tales como la cercanía y la similitud entre miembros. En conjunto, estas definiciones, establecen que los grupos son sistemas dinámicos que para funcionar correctamente dependen de la interdependencia y la identidad colectiva.

Los líderes dentro de un grupo cumplen un rol importante, como el de guiar a las personas hacia objetivos comunes mediante medios no coercitivos. Según, los estudios de Lippit y White, existen tres estilos de liderazgo: el autocrático, en el que una sola persona maneja la ley y, por lo tanto, genera descontento o agresividad en la sociedad; el laissez-faire, que le da a las personas un libre albedrío con las políticas del Estado, lo que produce bajos niveles de productividad y diversos desacuerdos; el democrático, en el que las decisiones políticas son consensuadas entre los poderes del estado y la comunidad, lo cual incrementa el nivel de eficacia y satisfacción grupal. Adamson, también habla de un liderazgo operativo, en la que los líderes buscan la autonomía y la dirección para fomentar la innovación, además de inspirar la cohesión grupal por medio de un ambiente de confianza y respeto. Dicho proceso es relativamente nuevo en los contextos modernos, puesto que combina la flexibilidad y la adaptabilidad de las decisiones sociales a las necesidades del grupo.

Como se mencionó, la cohesión, es un principio importante dentro de un grupo social y hace referencia a la atracción/compromiso que tienen los miembros con respecto a objetivos en común. Tajfel y Turner, proponen que la identidad social fortalece la cohesión grupal mediante la categorización, identificación y comparación con otros grupos. Un grupo cohesionado se caracteriza por poseer una comunicación fluida, cooperación y alta productividad.

Por el contrario, una integración deficiente, provoca conflictos, baja motivación y fragmentación grupal. Según un estudio de Forsyth, la falta de pertenencia comunal, complica la adaptación a cambios y reduce la creatividad. Para evitar esto, es importante fomentar la interdependencia positiva, en la que los miembros perciban que el éxito individual depende de su colectivo.

No obstante, es importante resaltar el mantenimiento de la identidad personal dentro de un grupo mediante la reflexión individual y la ética personal, pues la fusión completa de la misma con la masa, deriva conductas no normativas, como las restricciones morales y el aumento de la agresividad.

Finalmente, un tema del que hay que tener cuidado, pues puede afectar la integración grupal, son los prejuicios sociales. Estos son actitudes aprendidas que distorsionan la percepción de otros grupos y que surgen de factores motivacionales, como la frustración o el deseo de superioridad, y socioculturales, como las normas sociales discriminatorias. Dichas valoraciones, ya sean de género, raciales o religiosas, generan exclusión y conflictos interpersonales, lo cual afecta la cohesión social, por lo que es fundamental combatirlos a través de la educación, empatía y políticas que fomenten la diversidad.

En síntesis, la dinámica de los grupos está influenciada por el liderazgo y la cohesión. Un líder democrático u operativo, junto con ideas relacionadas con el mantenimiento de la identidad social y personal, la interdependencia positiva y rechazo hacia los prejuicios, son pilares para el éxito grupal. Sin embargo, en un mundo cada vez más interconectado, es vital atender a los elementos que amenazan a la estabilidad grupal, a través de estrategias como la conciencia crítica y la inclusión, con el fin de crear sociedades resilientes, creativas y capaces de enfrentar los retos del siglo XXI.

  

 

El Sentido de Pertenencia como Fundamento de la Identidad y la Cohesión Social

El sentido de pertenencia es un pilar fundamental en la construcción de la identidad individual y colectiva, así como también en la formación de grupos cohesionados. El mismo se entiende como la identificación afectiva y cognitiva que tiene un individuo con un entorno, el cual es esencial para el bienestar psicológico, la motivación intrínseca y la estabilidad social. A través del siguiente ensayo, tomando en cuenta teorías psicológicas, sociológicas y ambientales, se demostrará cómo este concepto influye en la identidad, la integración grupal y la relación con el espacio físico.

Maslow ubicó a la pertenencia dentro de su jerarquía de las necesidades humanas, destacando su importancia para el desarrollo emocional y social. Según Osterman, la pertenencia genera un compromiso afectivo que fortalece la identificación con los valores y metas de un grupo. Dicha idea se refuerza con la teoría de la identidad social propuesta por Tajfel, la cual define a la pertenencia como un componente que se deriva de la valoración social y que es clave para la autoimagen.

Dentro del ámbito organizacional, el sentido de pertenencia se vincula con la productividad y la satisfacción laboral. Goodenow y Grady, señalan que los empleados que se siente parte de una empresa, muestran un mayor compromiso y desempeño. Esto coincide con las observaciones realizadas por Feres, las cuales reflejan la importancia de la relación entre la pertenencia, la cohesión social y la participación ciudadana para alcanzar la estabilidad social en la modernidad.

Asimismo, el sentido de pertenencia opera en varias dimensiones. La primera es la psicosocial, la cual establece que la pertenencia satisface necesidades humanas básicas como la seguridad y la autoestima, además de fomentar emociones positivas, la resiliencia, la motivación intrínseca y la internalización de normas; sin embargo, la ausencia de esta integración, implicaría un estado de ansiedad y aislamiento. La segunda es la afectiva, que se manifiesta en rituales, valores comunes o actitudes de protección hacia el grupo y en la que Auge enfatiza la imperiosidad de la alteridad para definir la identidad individual y colectiva. Por último, en el contexto físico, la psicología destaca el vínculo entre las personas y sus entornos. Autores como Proshansky, Augé e Hidalgo, introducen un concepto clave para comprender a detalle el sentido de pertenencia, este es la identidad de lugar, la cual establece que el espacio físico es el que se carga de significados emocionales y simbólicos, lo que los convierte en lugares a los cuales el individuo se apega.

De manera puntual, la cohesión social definida por Festinger como la fuerza que mantiene unidos a los miembros de un grupo, depende directamente del sentido de pertenencia. Turner argumenta que la identidad colectiva emerge la percepción de similitudes y diferencias entre grupos. Dicha dinámica se evidencia en diversos entornos, en los que la integración mejora el rendimiento y la satisfacción.

Por último, se destaca las aplicaciones del sentido de pertenencia al ámbito educativo, fomentando la identificación con la institución mediante actividades colaborativas; al organizacional, promoviendo culturas inclusivas que valoren la participación y el reconocimiento; y el urbano, diseñando espacios que faciliten la interacción y la apropiación comunitaria.

En conclusión, el sentido de pertenencia es un constructo multidimensional que integra aspectos psicológicos, afectivos y físicos para fortalecer la identidad individual y social. Su presencia es crucial para la cohesión grupal, el bienestar emocional y la estabilidad social. En el mundo actual, marcado por la globalización y el aislamiento, comprender y cultivar este sentido se convierte en una tarea urgente para construir comunidades inherentes a sus raíces.

 

REFERENCIA:

Muñoz, M. (2025). Guía didáctica de Psicología Social.

Happycracia: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas

  Happycracia: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas En las últimas décadas, la búsqueda de la felicidad...